Fujinon 23mm XF
Fue en su momento una de las lentes más esperadas y es que
realmente la montura X pedía un equivalente a la tradicional focal de 35mm en
su catálogo prácticamente desde el momento de su nacimiento.
A prácticamente un año vista de su lanzamiento y 10 meses
después de que adquiriera una unidad creo que ha llegado el momento de publicar
una reseña sobre este objetivo.
Con ustedes el Fujinon 23mm 1.4 XF.
Si como consecuencia del factor de recorte un 23mm en este
sensor con factor de multiplicación 1.5 nos ofrece un recorte prácticamente
clavado al que un 35mm nos regalaría en un sensor de los mal llamado completo
(o full frame, según el día de la semana).
Hasta el momento de su lanzamiento, en mi caso y en el
muchos otros el 35mm 1.4 XF era la opción más utilizada para callejear.
Teniendo domado el ojo a los 50mm tradicionales no tarde en caer rendido a esa
lente que prácticamente se soltó a mi X-Pro1 desde el primer día.
Sin embargo en un viaje a NYC que realice en diciembre de
2013, la visita al santuario del fotógrafo-comprador, B&H, me hizo caer en
la tentación y adquirí un 23mm 1.4. La verdad es que fue una excelente
compra, ya que el ahorro fue bastante importante.
Viendo precios, no sólo en esa tienda sino en alguna más de
la gran manzana, uno no puede dejar de preguntarse como son posibles unos
precios tan inflados en Europa (en ocasiones) y en España (siempre).
La cuestión es que aquella mañana salí de la tienda con el
23 calzado en la unidas de prueba cedida de la X-E2, por aquel entonces recién
llegada al mercado.
No os engañaré, en aquella semana utilice el 23mm y
conseguí algunas de las mejores fotos del viaje, sin embargo me seguía
sintiendo más cómodo con el 35mm que es el que utilizo por ejemplo en el video
que grabe dentro de la Estación Central. La razón, una mezcla de costumbre a pensar
en 50mm y algo de ergonomía.
Lo primero es simplemente una cuestión se costumbre, y en
todo caso un paso adelante o atrás soluciona el problema... pero ese frame
ligeramente más "amplio" no era compatible con las distancias que ya
de forma automática tomaba a la hora de hacer una foto. Distancias aptas para
el 35mm y no del todo correctas para el recién llegado 23mm.
Así pues la mayor parte de las fotos tomadas con el 23mm son
fotos de encuadre, de espera de lo que en esta entrada llamaba
"pesca". Alguna vez tendré que repasar las fotos de aquellos días de
las que he procesado apenas una docena, pero recuerdo el hecho que os he
comentado.
A la vuelta a España guarde el 23mm y apenas lo utilice en
las siguientes semanas. Mi predilección por buscar la comodidad del 35mm unida
a la punta de trabajo a aquel viaje favorecieron esa situación.
23mm sin corrección de distorsión
He defendido muchas veces que la fotografía está muy ligada
con las sensaciones y por aquel entonces estas no eran tan buenas como seria
lógico esperar respecto al 23mm. Se me paso por la cabeza vender el 23mm.
Incluso bajando el precio sensiblemente respecto al precio de venta aquí podría
no sólo recuperar lo invertido en el sino ganar algún eurillo. Finalmente no lo
hice y en parte por puro sentimentalismo, aquella lente la estrene con mi
"hermano" José Ravelo, allá al otro lado del Atlántico en una jornada
maravillosa. Esta "ñoñeria" se impuso y conserve el objetivo.
Me propuse probar de verdad la lente y en caso de que no
terminará de llenarme venderla y así lo hice. Montaba el 23 en un cuerpo X-E1
que solía acompañar al principio a la Pro con el 35. Finalmente empece a
forzarme a salir exclusivamente con el primer combo (X-E1 y posteriormente
también X-E2 + 23mm) y mi ojo comenzó a pensar también en los equivalentes
35mm.
Llegar a tener el ojo domado y ser capaz de visionar los
encuadres aun sin cámara que me podía ofrecer el 35mm (equivalente a 50mm) era
consecuencia de haber hecho del 50 de turno mi óptica de cabecera durante años
independientemente de la montura que utilizará... el proceso de empezar a
sentirme tan cómodo con el 23mm fue lento pero menos de lo esperado. Aún a día
de hoy no soy tan rápido pensando en 35mm como en 50mm, en este caso es
instantáneo.
Así pues el ser perseverante (una forma más suave de decir
ser un cabezón y empeñar me en trabajar con el 23mm dio sus resultados).
A día de hoy, es la lente que más utilizo. Algo impensable
hace un año. El 35mm con una apertura 1.4 sigue siendo una de mis favoritas,
pero una vez tomadas las distancias y domado el ojo, el 23mm me ha demostrado
ser una lente mejor en aspectos importante.
Más allá de temas como la nitidez o el color (los cuales
podéis valorar en la multitud de pruebas que existen en Internet a día de hoy)
que son excepcionales, hay dos factores determinantes.
Por un lado la rapidez de enfoque. El 23mm se nota que es un
objetivo de segunda generación, y su enfoque no sólo es objetivamente más
rápido (sobretodo en los cuerpos de última generación e incluso en las X-E1
actualizadas) sino que además las sensaciones que te trasmite refuerzan los
números. El objetivo no adolece de cierto efecto "rebote" por
denominarlo de alguna manera. El foco podrá lograrse de forma más o menos
rápida pero eso es independiente de que a el se llegue de forma directa o que
justo antes de la confirmación el mismo parezca perderse. Es curioso, por
que en la presentación del objetivo en las instalaciones de Fujifilm, las
unidades que nos dejaron para esa primera toma de contacto adolecían
ligeramente de este mal, pero quizás gracias a las actualizaciones a día de hoy
el 23mm no presenta rastro alguno de este defecto. Así pues el 23mm es
netamente superior al 35mm en este apartado.
La otra razón por la que el 23mm ha ganado la posición al
35mm es una razón meramente de construcción.
Mientras que el 35mm varía en longitud mientras enfoca
(apenas milímetros, sí, pero lo hace) el 23mm presenta enfoque interno. En mi
caso esto es algo definitivo a la hora de decantarme por una u otra lente a
igualdad de condiciones y este caso incluso sin que sean lentes equivalentes.
Con un filtro UV puedes estar más tranquilo respecto a la entrada de polvo (por
poner un ejemplo).
Es curioso por que como he comentado anteriormente,
precisamente una de las cosas que no me llenaban del 23 era la hergonomia
respecto al 35mm. Y es que el 23mm es una lente de mayor volumen, más
ancha, más pesada... más grande en una palabra. Ahora no soy consciente de
ello, pero en aquel momento me sentía incomodo si la comparaba con el 35mm.
Antes he pasado por encima de aspectos relacionados con el
rendimiento óptico en sentido estricto. Toda esta reseña es en esencia una
comparación con mi anterior lente de cabecera, el 35mm 1.4 XF y por ello la
tomare también como valor referencia.
Los colores que da el 23mm 1.4 XF son similares a los de su
hermano mayor el 35. Sin embargo y aunque las diferencias no son escandalosas y
para apreciarlas hay que empeñarse en verlas, si aprecio algo mas de
micro-contraste en las tomas con el 23mm. No es algo significativo pero esta
ahí.
Algo similar ocurre disparando a máxima apertura (F/1.4)
donde de nuevo el 23mm va un paso por delante del 35mm (esta vez algo más
grande). El 35mm sin dejar de ser una gran lente si se siente mucho más cómoda
al cerrar a 1.8 y a 2.0 ya esta "en su salsa". Que no se mal
interprete, el 35 es plenamente utilizable desde F1.4, pero esta mas lejos de
su punto dulce que el 23mm a máxima apertura. Y es que a F1.4 el 23mm esta muy
arriba e incluso el salto hasta los f2.0 no implica una mejoría tan acusada
como en el 35mm, y esto se debe a que desde el suelo del que se parte (F/1.4) el
23 rinde ya de forma excelente.
Otro de los aspectos que es necesario comentar es el de el
viñeteo. Y sí, como era de esperar a f/1.4 existe y no desaparece hasta que aproximadamente
se cierran dos pasos. En cualquier caso, desde f/1.4 el mismo no es preocupante
y no resulta molesto.
Uno de los temores que en su momento tenía era el referente
al posible comportamiento respecto a la distorsión que podría presentar. Ya que
no olvidemos que estamos ante un 23mm que con el recorte ofrece un frame
similar a un 35mm, pero esto NO SIGNIFICA como se asimila de forma popular que
su comportamiento tenga que ser equivalente.
Por fortuna este 23mm en ese sentido es una gozada, incluso
de cerca la distorsión que ofrece es escasa y en todo caso fácilmente
corregible. Como he dicho en este apartado la lente es sobresaliente.
Así pues doy gracias por no haberme desecho de este 23mm que
junto al 14mm y el 52mm puede considerarse una de las tres joyas de la
corona...
Que me gusta:
Rendimiento óptico
Construcción con enfoque interno
Virtualmente libre de distorsión
Que no me gusta:
Parasol, tiene su razón de ser pero no puede ser mas
aparatoso... y además ¿de plástico? ya puestos otro material aunque el peso
aumente un poco
Cuando "tiras" del aro de enfoque pasando de un
modo a otro, debes tener cuidado ya que la distancia de enfoque varia
ligeramente.
Todo perfecto, pero "ergonomia " es sin H.
ResponderEliminarPues tienes razón. Gracias por apuntarlo.
EliminarY con tilde, que no se te olvide.
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